
Puede que no consiga entenderte, o sí...
Coge un espejo y mírate.
¿Qué ves? ¿Te sientes bien?
Ahora, imagina que el espejo se resbala de las manos y cae
al suelo rompiéndose en mil pedazos.
Espera.
.
.
.
Ahora,
Intenta mirarte otra vez en él.
¿Qué ves?
No consigues verte entera por mucho que te empeñes en juntar los pedacitos. ¿Verdad?
Sé cómo te sientes...
Sé cómo te sientes...