Acuérdate de mí, aunque sólo sea por como me encantaba picarte y para pedirte perdón te daba mil besos. Acuérdate de mí, aunque sólo sea cuando oigas mi nombre, o escuches cada una de las canciones que hay en tu reproductor. Acuérdate de mí en todos y cada uno de tus suspiros. Acuérdate cada vez que bosteces, cierres los ojos... y sueñes. Acuérdate de mis besos inesperados, mis grandes abrazos y mis caricias diarias. Pero sobre todo, y más importante, ACUÉRDATE DE NO OLVIDAR LO VIVIDO.